abril 10, 2014

Arctic Monkeys
AM

Ya no se puede negar más, los Arctic Monkeys son a estas alturas unos los veteranos más jóvenes del que hay del rock contemporáneo. Y es que luego de cuatro álbumes, esta agrupación de Sheffield, Inglaterra, han dejado claro que lo suyo es el rock duro, y uno que logra abrevar pero prolongar la larga y sinuosa tradiciones británicas en donde se recolectan las influencias de The Kinks, The Rolling Stones, The Who y obviamente reúnen el halo melódico/armónico de The Beatles, y las conectan con las nuevas generaciones lo cual se ve reflejado en su más reciente material discográfico editado por el sello Domino el pasado nueve de septiembre del año pasado. Encabezados por Alex Turner, los Arctic Monkeys presentaron su quinto cancionero con el título de AM (Domino, 2013), un disco que se puede percibir con las mismas sensaciones con las que Turner ha estado trabajando desde sus inicios, es decir, un lenguaje sobre el amor, la lujuria y lo que hay entre los dos ámbitos. Por otra parte, el sonido de estos monos se ha ido engrosando por guitarras más robustas que se fueron curtiendo desde Humbug (Domino Records, 2009), álbum que no fue el más celebrado de su carrera ni el que dio los dividendos esperados, aunque sí aquel que marcara un sello distintivo. Parte de esta arquitectura sonora tiene que ver con la combinación de Josh Homme y James Ford en la producción. Mucho se aprendió de este experimento permitió que Suck It and See (Domino Records, 2011), que estuvo bajo el mando entero de Ford porque Hommes no pudo coincidir en fechas para grabar, fuese una obra que aprovechaba lo mejor de dos filas como el western y la estructura de las bandas sonoras, además de la interacción que se tuvo con Miles Kane –que por cierto también es amigo de Turner y grabaron The Age of the Understatement (Domino Records, 2008) –. El alcance de AM resulta imaginado porque en él, se aprecia toda la experiencia, vivencias acumuladas y sapiencia de estos cuatro monos para ampliar sus horizontes en el estudio y recurrir al uso de teclados, sintetizadores y demás recursos. Básicamente la dinámica de este elepé es la misma que sus tres trabajos anteriores, James Ford está de nuevo en el área de producción, sólo que esta vez se inspirarían más en la musicalidad de los Estados Unidos (inclusive se fueron a vivir a Los Angeles), razón por la cual se nota una esencia de rock & roll clásico que se combina con una corriente de eufóricas baladas con atmosferas cinematográficas. Otro aspecto que resalta mucho de es su peculiar interpretación del soul, además que en las estructuras que el hip-hop ha influenciado sus estructuras en la composición (incluso le hicieron un cover a Drake). Es interesante que hayan partido de algo de algo aparentemente distante a la estética que han creado, dan un giro y logran obtener una obra muy distinta. El inicial ‘Do I Wanna Know’ es la muestra contundente del sello de sus autores con seductores riffs y tambaleante movilidad. Sin embargo, ‘R U Mine?’, un tema más feroz y lleno de vigor por el intenso golpeteo de las baterías de Matt Helders, fue el single en donde se desprenden los demás temas del álbum. En ‘Knee Socks’ y ‘One For The Road’ no dejan su vínculo amistoso con Hommes y aplican su entendimiento del soul muy a su estilo. Están también la elegancia de las sexy baladas de ‘Mad Sound’, ‘I Wanna Be Yours’ y ‘No.1 Party Anthem’, donde el cuarteto hace gala de su progresión como músicos, mientras que la guitarra de James Cook agrega los toques bailables al disco con cortes como ‘Fireside’ y ‘Snap Out Of it’. Por las vías del hard rock se encuentran ‘Arabella’, ‘2013’ y ‘I Want It All’ donde se transita por el swing. La voz de Turner alcanza el punto de la arrogancia (Helder y Crook no se quedan atrás tocando en el fondo y se suman a las vocales aportando falsetos) pero el carisma necesario para envolver al escucha a través de canciones pícaras llenas de sensuales y muy expresivas (‘Why’d You Only Call When You’re High’). De esta manera los Monkeys se adueñan de varias tradiciones sin asentarse en ninguna, sin miedo arriesgarse para evolucionar su sonido y provocar un vendaval duradero. AM es una excelente pieza que llevan a un viaje por momentos de belleza y erotismo guiado por un espíritu desafiante que sacude y une lo mejor del rock inglés de muchas épocas. Quizás en ellos se encuentra ese llamado Peter Pan's Syndrome que reflejan una adolescencia sin fin, no obstante, su música ha madurado aun cuando se les perciba con la sustancia “inmadura”, y eso no ha estorbado o ha sido un impedimento a la hora de editar un material.

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