febrero 05, 2013

Editors 
An End Has A Start

Tras el boom! de la nueva era del mal llamado, pero de alguna forma una mejor etiqueta identificable "Indie Rock", y con este el re-surgimiento de sub-géneros del rock que estaban pasando por perfiles bajos. El revival de (sub) géneros ha logrado un excelente plan de mercado que se expande en todo el mundo como si fuese el target mercantil para las mentes juveniles de las personas que asisten en la preparatoria o la universidad, sobre todo en estas últimas donde aparentemente se toman muy en serio la palabra universalidad y se tratan de ir retro, alternativo, esquizoide, cultural o contra-cultural (aunque esté muy mal empleada la palabra). Esta segunda llegada musical le ha servido a bandas como The Killers o Kaiser Chiefs para condonar o sentenciar, rechazar o aceptar la segunda vuelta del Post-Punk/New Wave a niveles de fama masiva, mientras que Editors simplemente pasaba de largo, encogiendo los hombros en un momento extraño de la tolerancia y civismo dentro de los patrones de comportamiento exhibido ante sus contemporáneos. An End Has A Start es el segundo álbum de la banda de Birmingham, Editors, evita un poco de los errores de su trabajo anterior (The Back Room), y pese a una falta de ilación de las canciones, no es un mal trabajo. No obstante, lo que realmente no puede evitar es conseguir otro kilometraje de ideas gastadas con la esperanza de jugar con fibras sensibles y obtener la eficacia suficiente para distraer a los oyentes de sus deficiencias múltiples. Por ejemplo, Tom Smith aprovecha el recurso descarado de usar la tonalidad robótica de Ian Curtis, (sí, sí, entendemos eso de las influencias ¿pero es realmente necesario una imitación?), aunque en canciones como Bones o la homónima del titulo, se las arregla de vez en cuando con el hook para levantar el muro derruido del sonido erigido por sus compañeros de banda. El concepto del disco es algo así como "la vida es terrible pero igual hay esperanza", una seña de optimismo que no termina de convencer. El álbum comienza con un latido del corazón (o, mejor dicho, con el golpeteo de los tambores) y a continuación, siguiendo su ejemplo, el piano, el bajo bajo y la guitarra se levantan en flujo acompañado por la emocional voz de Smith. Smokers Outside the Hospital Doors se presenta como una observación deprimente: "The saddest thing that I ever saw were the smokers outside the hospital doors" y añade declaraciones crueles "Say goodbye to everyone you have ever known, you are not gonna see them ever again". An End Has A Start continúa con el tema de la muerte inminente, mientras Weight of the World lo resume con un aire de finalidad que resulta ser la melodía más "optimista" melodía del disco ("Every little piece in your life/Will mean something to someone"). El resto del álbum es menos estructurado, cada canción es sobre un tema diferente - que van desde las relaciones fallidas, ser tragado por el ritmo cada vez mayor del mundo que te lleva a la muerte, cosas así-. La instrumentación es constante pero no es nada nueva y termina siendo realmente monótona. En general, An End Has A Start resulta deprimente, triste, lamentablemente, y sí, bastante repetitivo. Se muestra un potencial prometedor que no supo tener dirección, le faltó estirarse un poco y experimentar con diferentes estructuras y paisajes sonoros. Es una pena que la eyaculación del éxito comercial ha mancillado la creatividad de Editors, porque su fin tiene su cuota de puntos brillantes. Sin embargo, ese peso de suceso sólo se remite a cubrir las cuotas de las necesidades que refuerza el sonido que piden las masas "universitarias", y que no escapa de satisfacer al mismo público de U2,Interpol, The Replacements, Etc.

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